

De todas las pizzas que he catado fuera de Italia, la que hacen en Pizza al Cuadrado se lleva el primer premio. Se trata de un local de pizza al taglio (al peso) con horno y despacho en la calle Barco nº 45. A base de mucho trabajo y buen hacer los dos socios belgas han ido creciendo hasta abrir su segundo local en la calle Ballesta 10, éste con mesas y una distribución muy cómoda cuando no está hasta arriba.
La masa es perfecta, los ingredientes bien combinados y de excelentes calidades. El aspecto insuperable, la atención rápida y la relación calidad-precio es inmejorable. Digan lo que digan los posmodernos defensores de la comida rápida, teniendo pizzeros como ellos en la ciudad, encargar la pizza radioactiva de algunas franquicias, merece un castigo.